La calidad del agua y su composición son factores que por cierto no se pueden subestimar;

de hecho influyen en el desarrollo de la planta, en la estructura del suelo y en el mismo sistema de riego.

La calidad del agua para riego se refiere principalmente a la composición químico-física del agua, o más concretamente, a la composición mineral del agua y a la presencia de sustancias sólidas o orgánicas en la misma. Tanto las propiedades químicas como las físicas (turbiedad, presencia de algas…) determinan la idoneidad del agua para uso de riego. Los criterios de calidad de agua para el riego son muy diferentes respecto a  los criterios de agua potable; además, los criterios de calidad pueden variar según el tipo de cultivo, dado que distintos cultivos tienen diferentes susceptibilidades a determinados minerales o propiedades del agua. Para la observación de las características del agua es necesario recurrir a análisis químicas de laboratorio.

Los parámetros y las propiedades químicas que determinan la calidad del agua para riego son:

 

  • Dureza del agua;
  • Salinidad del agua;
  • PH;
  • Alcalinidad del agua;
  • La relación entre sodio, calcio y magnesio;

 

Dureza del agua

 

La dureza del agua es básicamente la suma de las concentraciones de calcio y magnesio del agua, expresadas en PPM (partes por millón) de CaCO3. El calcio y el magnesio son ambos nutrientes esenciales para las plantas y una adecuada concentración de ambos elementos del agua son un beneficio. Sin embargo, cuando la dureza del agua es demasiado elevada, en el sistema de riego podrían producirse precipitaciones de sales, de calcio y de magnesio.

(Una dureza del agua demasiado baja podría causar corrosión en el sistema de riego).

 

Salinidad del agua

 

La salinidad es uno de los parámetros del agua con los que los cultivadores tienen mayor  familiaridad y se refieren a la calidad del agua para riego. Un nivel de salinidad demasiado elevado reduce la capacidad de la planta de absorber el agua. Esto podría implicar disminución del rendimiento, marchitamiento y hojas quemadas y otros síntomas. La salinidad del agua se mide como TDS (sales disueltas totales) o como conductividad eléctrica (CE). Ambos se refieren a la concentración total de sales disueltas en el agua.

 

PH

 

El PH del agua influye en la solubilidad de los sales minerales. Los minerales no disueltos no están disponibles para las plantas, dado que las plantas pueden absorber los minerales sólo por una solución acuosa, EN FORMA DE IONES, directamente a través del agua o a través de la solución del suelo. La mayoría de los nutrientes están disponibles con un intervalo de PH comprendido entre 5,5 y 6,5.

 

Debido a su volumen infinito es muy difícil influir en el PH del suelo controlando el PH del agua para riego. Por tanto, la regulación del PH del agua es importante en los siguientes casos:

 

  • Para evitar el atasco de los emisores (por ejemplo en el riego por goteo) debido a las precipitaciones minerales. Por ejemplo, carbonato de calcio;
  • En la hidroponía y en los terrenos sin suelo, adonde el PH del agua para riego influye directamente en la disponibilidad de los nutrientes;
  • Cuando un riego frecuente se aplica al suelo. En ese caso, el PH del agua puede influir en la absorción de los nutrientes.

 

Alcalinidad del agua

 

La alcalinidad es la medida de la capacidad del agua de resistir a las variaciones del PH. Se calcula como la suma de ácido carbónico (H2CO3), bicarbonatos (HCO3) y carbonatos (CO3 2) en el agua. Se considera como un parámetro importante de calidad del agua para riego, dado que es muy difícil reducir el PH del agua con alta alcalinidad, antes que reducir el PH del agua con baja alcalinidad, aunque si ambos tienen el mismo nivel inicial de PH. Esto puede influir en la disponibilidad de muchos nutrientes. La alcalinidad, como la dureza, se expresa en PPM de CaCO3.

 

La relación entre sodio, calcio y magnesio

 

El SAR es un parámetro de calidad del agua para riego que ayuda a estimar el potencial del sodio en el agua de absorber las partículas del terreno, en relación al calcio y al magnesio. El riego con agua con valores SAR iguales o superiores a 10, podrían causar la pérdida de estructura y de capacidad de infiltración del suelo. Esto se verifica particularmente en los terrenos que tienen una concentración relativamente alta de arcilla.